lunes, 26 de noviembre de 2018

¿LA PARTÍCULA DE LA CONCIENCIA?

En mi ensayo “Las caras de la realidad” expuse que las realidades abstracta, física y virtual están íntimamente relacionadas, exponiendo algunos ejemplos para ejemplificar esta afirmación. Ahora, voy a ejemplificarla con más casos en donde usaré la expresión “como si”, para unificar una idea (abstracción) con una realidad, que sin duda se reconoce como realidad física.
Caso de las líneas del campo magnético
Cuando Michael Faraday estaba trabajando con los fenómenos magnéticos, producidos por un imán, él imaginó como si unas líneas en el espacio fueran los caminos por las que el polvo de ferrita se podía mover, para generar los patrones característicos que observamos cuando ponemos dicho material encima de un imán. Faraday pudo continuar con esta percepción con las corrientes eléctricas, encontrando una intrínseca relación entre los fenómenos eléctricos y magnéticos. Para explicar sus hallazgos, apenas pudo utilizar algo de trigonometría y álgebra elemental, pero eso sí, muchos dibujos y explicaciones escritas. Después de que Faraday hubo realizado muchos experimentos, fue James Clerk Maxwell quien magistralmente sintetizó los conceptos y relaciones que aquel había encontrado, en solamente 10 ecuaciones que relacionaban, de manera muy estética y muy bella, esa unicidad que existe entre la fuerza eléctrica y magnética. Así nació la teoría electromagnética. Posteriormente, con cálculo vectorial, las ecuaciones de Maxwell se pudieron simplificar a solamente cuatro … y con notación relativista ¡a dos!
Además de la invención del primer motor por parte de Faraday y de más descubrimientos realizados, las ecuaciones de Maxwell sirvieron de apoyo teórico para sustentar la teoría general de la relatividad, pues dichas ecuaciones predicen un invariante o constante universal: la velocidad de la luz, la cual es la misma independientemente de los sistemas inerciales. Vemos, entonces, un ejemplo de lo que parece algo abstracto como las líneas de campo y las ecuaciones de Maxwell, gracias al trabajo de experimentación (mundo material) permite revolucionar la realidad física a través de los motores, la generación de energía y un auge en la tecnología.
Caso del fotón para resolver el problema del cuerpo negro
A principios del siglo XX nadie sabía cómo explicar la radiación del cuerpo negro, esto es, no se sabía por qué el color de la luz que sale de una cavidad depende de la temperatura de esta. Cuando Max Planck se enfocó en resolver el problema, hizo lo que muchos físicos hacen: jugar con ideas locas, o, como dirían algunos otros con ideas ingenuas. Para enfrentar el problema, Planck supuso que la luz que entraba a la cavidad lo hacía, no de manera continua, sino como paquetitos de energía, que una vez que llegaban a la pared de la cavidad, estos rebotaban como resortes (osciladores armónicos). Planck no le dio significado físico a su suposición de los paquetes de energía, pues él tenía bien arraigada la idea de que la naturaleza de la luz era ondulatoria, lo cual ya había sido demostrado principalmente con los trabajos de James Clerk Maxwell y Heinrich Hertz. Así que su suposición “como si fueran paquetes de energía” para él era un hecho meramente abstracto, sin significado físico. Pero ¡oh, sorpresa! en 1905, Albert Einstein dio una explicación detallada del llamado efecto fotoeléctrico, que había observado por primera vez Heinrich Hertz, el cual consiste en que la absorción de luz de ciertos materiales, produce emisión de electrones. Dicho fenómeno pudo explicarlo Einstein sólo si se considera que la luz está conformada por paquetes de energía, también conocidos posteriormente como fotones. Precisamente por esta explicación es que Albert Einstein ganó el premio Nobel de física en 1921. Es decir, Einstein demostró que la idea matemática (abstracta) que tuvo Planck, se concretó finalmente en un hecho material.
Caso de la antimateria
El gran físico Paul Dirac extendió, de manera magistral, la ecuación de Schrödinger a una ecuación de onda relativista y simétrica tanto en el tiempo como en el espacio. Parte del procedimiento de obtención de su ecuación relativista, consistió en toparse con dos soluciones para la energía, una positiva y otra negativa. Su razonamiento de la parte negativa, lo llevó a pensar que era como si existiese un mar (el mar de Dirac) del que podían surgir electrones con carga positiva. Este supuesto le llevó a la predicción de la antimateria, que nadie conocía hasta ese momento, y que posteriormente empezó a demostrarse experimentalmente en 1936 con el descubrimiento del positrón, y a partir de allí, se fueron encontrando más antipartículas.

Caso del bosón de Higgs
Continuando con el modelo estándar, otra de sus predicciones fue la existencia de un campo muy importante, el cual es el causante de la masa de la materia ordinaria. El éxito de una parte de la ciencia es seguir ciertos principios conceptuales. Recordemos, por ejemplo, ese principio de simetría que tienen las leyes de Maxwell o la ecuación de Dirac. Estas ecuaciones, se ha dicho poéticamente, guardan belleza, estética y simetría. Bien, ahora cámbiese de paradigma, y piénsese en algo radicalmente diferente: una ruptura de la simetría. Imagínese una mesa redonda, donde hay seis platos, y entre plato y plato hay, de forma alternada, o bien un cuchillo, o bien un tenedor, de manera que hay en total tres cuchillos y tres tenedores. Visto desde arriba, la escena de la mesa, sus platos y sus cubiertos es totalmente simétrica. No podemos decir que un cubierto esté a la derecha o a la izquierda del plato, simplemente cada uno está en medio de exactamente dos platos. A menos que lleguen los comensales, y uno de ellos decida tomar uno de los cubiertos. En ese momento se rompe la simetría, ya que entonces podemos decir qué cubiertos están a la derecha y cuáles a la izquierda. En el inicio del universo, todo era energía, esto es, puras partículas moviéndose a la velocidad de la luz. Debido al enfriamiento paulatino que el universo iba teniendo debido a la expansión, llegó un momento que toda la simetría existente en las propiedades físicas de las partículas y campos que pudiese haber, se rompió, como si hubiera un “congelamiento” de uno de los tantos campos que hay en el universo, el campo de Higgs. Como si parte de la energía que existía fuera atrapada por dicho campo, para que parte de ella quedase atrapada en las paredes que conforman los bosones del campo de Higgs. De tal manera que, aquellos fotones que conformaban la energía inicial en el universo temprano, que quedaron atrapados en una región más pequeña que los fotones atrapados en una región mayor, tienen mayor número de colisiones y por tanto mayor energía, de manera que nosotros la medimos como si tuviera mayor masa, por ejemplo los quarks, mientras que aquellos fotones atrapados en una región ligeramente mayor, tienen menos energía de colisiones y por tanto se dice que son menos masivas, por ejemplo, los electrones.
Caso de los universos paralelos
Una de las paradojas más populares de la física es el experimento imaginario llamado “gato de Schrödinger”, el cual propuso, en 1935, el físico austríaco Erwin Schrödinger para refutar a la mecánica cuántica, de la cual ahora se le reconoce, precisamente, como uno de los pioneros más importantes. También Albert Einstein es otro de los pioneros, y también elaboró otro experimento mental llamado “entrelazamiento cuántico”, con el objeto, al igual que Schrödinger, de refutar la mecánica cuántica. Ni Einstein ni Schrödinger tenían confianza en los postulados de ella, incluso Schrödinger, cuando encontró su famosa ecuación, la ecuación de Schrödinger, vio que esta describe un sistema cuántico no relativista de manera correcta, pero cuya interpretación llegaba a una paradoja como la del gato de Schrödinger, y entonces quiso no tener nada que ver con ella, ni haber sido partícipe de su descubrimiento, pues simplemente no entendía ¡cómo puede funcionar una ecuación con una interpretación tan contradictoria! ¿Por qué? Porque la interpretación del gato de Schrödinger es que el gato debe estar vivo y muerto a la vez, pero lo que, obviamente, todo mundo sabe es que el resultado de abrir la caja (en la cual se encuentra un gato que pudo haber muerto por envenenamiento) será la de ver al gato ya sea vivo o muerto, pero no los dos resultados al mismo tiempo. Para que la ecuación sea físicamente “real”, se puede postular que los dos resultados sí se dan al mismo tiempo, pero no en nuestro mismo universo, sino que uno de ellos en el nuestro, y como si existiera otro al mismo tiempo: un universo “paralelo”. De este experimento viene la idea de que existen universos paralelos. ¿Es cierto esto? Aún no se ha comprobado. Hasta ahora la teoría dice que sí los hay, pero falta esperar a que se diseñe algún experimento para que esta paradoja deje de serlo y los universos paralelos se concreten como una “realidad física”. De momento son una realidad abstracta.
Caso de las teorías de la evolución
Sabemos que la cantidad de especies que existen actualmente en nuestro planeta, apenas representa un uno por ciento de todas las que han existido en el pasado, de manera que es difícil decir que hay especies mejor o peor adaptadas, incluso la síntesis extendida de la evolución nos dice que no hay ni mejores ni peores genes, sino que estos se reorganizan y modifican, por presiones de la naturaleza, como si ésta actuara inteligentemente para realizar una transformación fenotípica, dando forma, color, textura y demás características que sobrepasan la belleza que cualquier escultor o pintor pueda dar a sus creaciones.
En el origen de las especies y la Selección Natural (SN), en la misma palabra “selección” recae una acción y una intención. Como si la naturaleza eligiera, no al más apto, sino que, de un conjunto infinito de formas habidas en el espacio abstracto, algunas, de hecho millones de ellas, emergen a la vida, emergen sólo aquellos organismos que pueden participar en un equilibrio global cuyas leyes son desconocidas. Estimado lector, este caso fue de mi cosecha, así me lo imagino y tómelo como una realidad abstracta, si así lo desea.
Caso del Principio Antrópico
Tal es el grado de inteligencia manifestada en la naturaleza, para la conformación de cada una de las estrellas y galaxias, muchas de ellas muy activas, y otras más o menos estables, de tal manera que se sabe es poco probable la aparición de vida en una galaxia debido a sus vientos estelares intensos, así como a la gran probabilidad de eventos de rayos gamma generados por estrellas súper nova.  Sin embargo, existe una región, potencialmente habitable y estable, como en la que se encuentra nuestra estrella, una vez lograda dicha estabilidad las condiciones pueden no ser propicias para la emergencia de vida, a menos que la estrella sea de cierto tipo, tamaño y masa, a menos que se forme un planeta con el tamaño y distancia hacia su estrella, entonces sí, las condiciones para la vida serán paradisíacas.
Caso de un campo de conciencia - la Inteligencia Universal
Por último, yo logro ver como si un campo de conciencia decidiera dotar de vida a un planeta con los parámetros de posición relativa a su estrella, edad, composición atmosférica y tamaño. Pero esto no es suficiente para una duradera evolución de la vida, debido a los eventuales golpes propinados por material interestelar demoledor para la vida en la tierra. Como si el campo decidiera poner planetas gigantes para evitar los constantes bombardeos de cometas y meteoritos que provienen de la nube de Oort y del cinturón de Kuiper, respectivamente.   
Si nos vamos para atrás en el tiempo, la inteligencia parece ser extremadamente alta: los físicos sugieren que el universo debió empezar con un orden extremo, esto es, una simetría total, sin que hubiera preferencia por alguna dirección durante la expansión, pero hubo un instante en el que se rompió dicha simetría, favoreciendo la aparición de la materia sobre la antimateria, así como los parámetros universales tales como la carga y masa de las partículas elementales, la intensidad gravitacional,  y las intensidades de las fuerzas nucleares que mantienen estables los núcleos de los átomos. Los elementos de la tabla periódica aparecieron en la segunda generación de estrellas y es muy probable que la vida, como la conocemos, también.  Claro, bajo ciertas variables finamente controladas de presión, temperatura y condiciones medio ambientales.

Conclusión
Así como la naturaleza selecciona a las especies de manera ciega, lo que yo llamo Inteligencia Universal crea todo tipo de objetos, tanto inertes como vivos, así como seres conscientes, seguramente a lo largo del universo,  lo  cual  realiza  con  una potencial  conciencia  distribuida  por  todo  el  espacio-tiempo. 

Como en la SN, en  la  IU  existe  variación,  gradualidad,  mutación,  ... Pero  también:  aprendizaje,  percepción,  conciencia,  emociones y propósitos.

En la SN se habla de prueba y error, pero como es mecánica y “ciega” se evita decir que hay aprendizaje. En la IU introduzco descaradamente el aprendizaje y la conciencia como propiedades de la naturaleza.
La misma idea de campo, que ha dado mucho a la física de partículas, es como si de ella emergieron todo tipo de elementos que están sirviendo como una fuente, precisamente para “todo”. Incluso el modelo estándar predice la existencia de más partículas que no se han observado, tales como los fotinos, axiones, monopolos magnéticos, taquiones y demás partículas exóticas. Me pregunto si, con el paso del tiempo, esta aparente elasticidad que tiene la idea de campos a adaptarse a la imaginación humana para proponer más y más partículas, se llegará algún día a formular la existencia de la partícula de la conciencia, y de esta manera estar convencidos de una mente universal sin ningún problema conceptual.

domingo, 15 de julio de 2018

MI CRÍTICA AL MATERIALISMO FILOSÓFICO


Dados los avances en las ciencias exactas, principalmente en la física y las matemáticas, me parece que el realismo filosófico tiene hoy día menos argumentos que soporten la visión de una realidad única y externa al observador.

Realismo y materialismo filosóficos
El realismo filosófico postula que las cosas, ya sean materiales o abstractas, existen en sí y por sí mismas, independientes del observador. Al igual que el realismo, el materialismo defiende la idea de que las cosas existen en sí, independientemente del observador o de la conciencia. Lo único que existe en realidad, dice el materialismo, son las cosas materiales, no las abstractas, pues estas últimas son el resultado de una conciencia que se logra por una alta organización de la materia. Vemos aquí, que materialismo y realismo están de acuerdo en una cosa: todas las cosas existen independientemente de si alguien las observa o no. Equivale a decir que la materia existe, exista o no una conciencia.

Idealismo trascendental
En su “Crítica de la razón pura”, Immanuel Kant desarrolla su concepto de idealismo trascendental diciendo que todo lo que podamos concebir de la realidad, todo lo que podamos intuir en el tiempo y el espacio son meras representaciones a las que él llama fenómenos, los cuales no tienen existencia propia e independiente de nuestros pensamientos. En cambio, los noúmenos, o sea, las cosas en sí, no son alcanzables por nuestros sentidos o pensamientos, no son alcanzables por nuestra intuición sensible, sólo por una intuición intelectual que no poseemos, decía Kant.

Sin embargo, en la filosofía de Platón, el noúmeno representa el concepto que se tiene del fenómeno, al cual puede llegarse a través de la razón. Así que, para Platón, el noúmeno es la cosa en sí, las ideas y los conceptos razonados.

Constructivismo epistemológico
Para esta corriente de pensamiento, la realidad es una construcción de nuestra mente, una construcción para describir lo que observamos, utilizando y ordenando los datos que hemos obtenido, con los cuales alimentamos un modelo teórico. Esta concepción de la realidad la construimos gracias nuestras percepciones y datos empíricos, los cuales obtenemos a través de experimentos diseñados apropiadamente.

Ejemplificaré dos tipos de fenómenos totalmente diferentes, para los cuales se diseñaron finos experimentos que permitieron elaborar teorías consistentes que explican cada uno de dichos fenómenos:
1.       El comportamiento ondulatorio de la luz. Entre los destacados artífices de la teoría ondulatoria de la luz se encuentran Christian Huygens (finales del siglo XVII), Thomas Young (principios del siglo XIX) y James Clark Maxwell (finales del siglo XIX). Desarrollaron la teoría electromagnética considerando a la luz con una naturaleza eminentemente ondulatoria.

2.       El comportamiento corpuscular de la luz. La óptica de Newton (siglo XVII) está basada en considerar a la luz como corpúsculos. En 1905, Einstein demuestra que la luz está compuesta por partículas.

¿Son estos dos fenómenos diferentes que describen el mismo noúmeno?
Este es un ejemplo de fenómeno, que depende del dispositivo que lo detecte, del experimento que se haga y que da como con secuencia modelos y ecuaciones totalmente diferentes para describir supuestamente una misma realidad. Entonces ¿hay una realidad allá afuera, independiente del observador? Los ejemplos anteriores muestran que la respuesta es un rotundo “no”. Pero hay más ejemplos.

El experimento de la doble rendija.
Este experimento ha entusiasmado, pero también dejado estupefactos a todos los físicos, entre otras cosas, porque muestra claramente la dualidad onda-partícula de la materia. Si, por ejemplo, un fotón atraviesa una de las rendijas no sabemos con certeza, pero sí con cierta probabilidad, dónde va a caer, gracias a la ecuación de Schrödinger.  Esta misma ecuación nos permite considerar al fotón como una entidad dual, esto es, que mientras se dirige a la pantalla que está detrás de dos rendijas, el fotón atraviesa las dos al mismo tiempo, pues este puede estar en dos posiciones diferentes, tal como lo contempla la mecánica cuántica, y entonces interferir consigo mismo para que caiga en la pantalla en una de las posiciones permitidas por el fenómeno ondulatorio clásico, dando como consecuencia que el ensamble de partículas, esto es, el haz completo, pase a través de las rendijas y se forme el característico patrón de ondas conocido.

La ecuación de Schrödinger describe estos comportamientos con gran precisión, ¿es la ecuación la cosa en sí?
¿Pero cómo es la luz en sí? La manera científica de decirlo es a través de una ecuación, la de Schrödinger. La manera de interpretarlo humanamente es tan difícil y polémica, que ha dividido a los físicos a establecer diferentes interpretaciones. A continuación, daré una breve descripción de algunas de ellas:

Interpretación de Copenhague. Esta interpretación considera los principios de incertidumbre de Heisenberg y de complementariedad de Bohr. Mientras en la física clásica, donde se considera que un sistema de partículas es independiente del observador, dicho sistema actúa de manera determinista, esto es, se puede saber con precisión tanto la posición como la velocidad en todo momento, sin embargo, en mecánica cuántica lo que existe es indeterminismo: no se pueden saber ambas cosas al mismo tiempo, se debe elegir medir una de ellas. Según Bohr, la realidad de los sistemas cuánticos no es independiente del observador, pues este tiene que interactuar con ellos para poderlos ver. Si el electrón está en la posición A, y luego vemos que está en la posición B, no podemos hacer ninguna hipótesis de dónde estaba mientras pasaba de un punto a otro, y ni siquiera se puede asegurar que el electrón detectado en la posición B sea el mismo que el que estaba en la posición A.
Interpretación estadística. En este caso, se intenta recuperar el determinismo diciendo que el comportamiento del sistema de partículas es estadístico y al final el sistema quedaré en un estado predecible asignándole una probabilidad de comportamiento a cada partícula. El determinismo queda en la predicción certera que se hace del sistema.

Colapso objetivo. Todas las posibles historias de cada una de las partículas, colapsan en una única historia cuando la observamos.

Multiverso. En esta interpretación se recupera el determinismo, donde todas las posibles historias de cada partícula sí tienen lugar finalmente, pero en universos diferentes, aparentando un colapso de ellas en cada uno de los universos.

Interpretación de Bohm. En esta interpretación, la realidad es totalmente determinista, sólo que no conocemos todas las variables involucradas, es decir, hay variables ocultas, por eso vemos aleatoriedad.

Problemas decidibles vs. problemas indecidibles
Hoy por hoy, los científicos de la computación, saben que cualquier problema de la vida real, si  tiene solución entonces es equivalente a una de las máquinas de Turing. Una de las aportaciones de Alan Turing, fue haber demostrado que el conjunto de problemas que se pueden resolver, esto es, problemas decidibles es menor que el conjunto de problemas que no se pueden resolver (problemas indecidibles). La demostración la hizo utilizando el llamado corte diagonal de Cantor, verificando que puede contar las máquinas de Turing que resuelven problemas, de tal manera que se da cuenta que pueden existir tantas como los números naturales. Sin embargo, se da cuenta, también, que las máquinas de Turing que no pueden resolver problemas, son tantas como números reales hay, es decir, ¡no se pueden ni contar!
   Así que hay muchísimos más problemas allá afuera que ni siquiera tiene sentido abordarlos ni considerarlos para tratar de resolverlos porque ni siquiera se pueden considerar como verdaderos problemas a los que haya que ponerles atención, pues a nuestra mente se presentan como paradojas, contradicciones o simplemente como proposiciones o frases sin sentido alguno…¡y de estos hay muchos más que todos los problemas que la humanidad ha resuelto, está resolviendo y resolverá por los siglos de los siglos!
  Frases como el “vació es aquello que no tiene nada”, o bien, “la realidad externa es independiente del observador”, ¿tienen sentido? La primera ya la conocemos mejor, y sabemos que el vacío realmente no existe, lo que existe, sabemos ahora, es el vacío cuántico, ¡el cual está lleno de energía! Respecto a la segunda frase, es ahora ¡una frase sospechosamente sin sentido!

Mi concepción epistemológica
De esta manera, mi visión de las cosas está apegado a esta corriente de pensamiento: es idealista y es constructivista por las siguientes razones:

1.          La realidad de allá afuera debe ser todo lo que hay, el cual no puede conocerse debido a nuestra limitada percepción. Fuimos creados, diseñados, inventados o construidos de tal manera que los alcances de nuestro conocimiento e imaginación de las “cosas en sí” son limitadas, pero suficientes para inventar o encontrar mundos abstractos o ficticios, donde parte de ellos, incluso, se utilizan para describir una parte muy pequeña de ese todo.

2.    Para interpretar “las cosas en sí” tenemos modelos muy elegantes, que permiten adaptarnos, de una manera cada vez más compleja al medio ambiente. A menos que se rompa un cierto equilibrio, al parecer muy delicado, entre la acción de la conciencia humana y las demás fuerzas de la naturaleza, las cuales, por cierto, al no conocerse del todo podría ocasionarse una auto extinción en cualquier momento.

3.       Las ecuaciones que conocemos como leyes naturales, siguen con cierta aproximación los fenómenos de la naturaleza, sin llegar a ser aquellas un reflejo especular de las cosas en sí (o noúmenos, como les llamaba Kant). Los modelos que tenemos de la naturaleza, a los que les he llamado ajustes de curva, son precisamente un ajuste que nos permite cierta adaptación y predicción, sin embargo, sabemos con certeza que esos ajustes contienen siempre un error inherente. Así que, tener ajustes donde existe el error, por mínimo que sea, equivale a decir que nunca sabremos cómo son las cosas en sí. Lo que conocemos son fenómenos (representaciones) no noúmenos (cosas en sí).

4.       No parece que nos estemos acercando a la teoría del todo. Los fenómenos de la materia y energía oscuras descubiertos recientemente, así como el problema de describir con certeza el origen y evolución de la vida, y más aún, el fenómeno de la conciencia, son ejemplos que nos hacen pensar que los problemas a resolver siguen creciendo, sin ver un claro horizonte en la idea de que en algún momento llegaremos a comprenderlo todo.

Conclusión
Hay dos frases que quiero utilizar y que, a mi parecer, resumen las posturas representadas por el realismo y constructivismo epistemológico:

-   Dios no juega a los dados. Albert Einstein (Determinismo, Realismo).

-  Dios juega a los dados y los echa a donde nadie los ve. Stephen Hawking (Indeterminismo, Constructivismo epistemológico).

El materialismo y el realismo son demasiado deterministas y mecanicistas.
El idealismo y constructivismo son indeterministas y no mecanicistas, es decir ¡son realistas!

El lector puede estar en este momento totalmente convencido de que estamos en la indeterminación total y nada podemos hacer para escapar del caos que esto presenta. Sin embargo, lo que podemos concluir, estimado lector, es que siempre podemos divertirnos buscando y encontrando algoritmos para resolver problemas, pues, como dije, no parece haber un límite en el que estos dejarán de existir, por, precisamente, esa imposibilidad natural para conocerlo todo. Siempre encontraremos algún mecanismo para describir algún conjunto de fenómenos. Ello nos permitirá no perder la diversión y vivir felices, pues el componente determinista que tiene la naturaleza, siempre nos permitirá predecir algunas cosas, esto es, obtener ecuaciones, patrones o algoritmos.
   Como especie llevamos unos 250,000 años, los primeros seres vivos aparecieron hace unos 3,500 millones de años, la evolución química del universo lleva unos 13,800 millones de años, tiempo suficiente para haber sido codificados los más grandes secretos de la naturaleza, sin dar respuesta a todas las preguntas que una criatura como el ser humano puede llegar a concebir. ¿No es demasiado presuntuoso creer que en poco tiempo podamos llegar a tener una teoría del todo? ¿no es eso demasiada ingenuidad? Bueno, si la tomamos como meta, que nos permita jugar como niños en un inmenso bosque, divertirnos siempre al encontrar todos los días algo nuevo, conociendo algo de lo que posiblemente ya está escrito en toda la historia del universo, está bien, sigamos jugando como niños :-)

miércoles, 3 de enero de 2018

EL PROBLEMA DE INVOCAR A DIOS

La generación espontánea era una teoría que sostenían los intelectuales hasta antes del siglo XVII, propuesta por Aristóteles (¡¿en dónde no se metió Aristóteles?!)  razonó que los animales como las ratas, cucarachas y en general toda la vida había aparecido de un plumazo. Creer eso era razonable, incluso se pensaba que iba acorde con las Sagradas Escrituras, en las que en Génesis 1, se interpretaba literalmente que todo, y en particular los organismos, fueron hechos de manera espontánea por Dios, completándolos todos en 6 días terrestres. Pero a partir del siglo XVII se empezó a sospechar que no era así. Pasteur realizó una serie de experimentos que fueron contundentes para demostrar que dicha teoría era falsa.  En ambos casos, tanto la teoría de Pasteur como la de Aristóteles se ponían a prueba gracias a experimentos que se llevaban a cabo, pero los seguidores de la generación espontánea lo hacían mal, sin embargo, el de Pasteur fue magistralmente diseñado.  El caso de Pasteur como de las ciencias actuales, se basan en el empirismo para encontrar axiomas, que a su vez les permiten realizar hipótesis y predicciones utilizando la lógica, para luego corroborarlas a base de experimentos y retroalimentar una teoría. Ahora, ¿cuántas de las teorías que disponemos actualmente pueden ser llevadas a las pruebas más cuidadosas para refutarlas o aceptarlas? ¿cuántas de las teorías que conocemos actualmente dentro de un tiempo les darán risa, simplemente ternurita, a los verdaderos científicos del futuro? Esto da pie a un nuevo tema que abordaré a continuación: ¿Con qué confiabilidad podemos pensar en ese término tan usado y poco entendido hoy en día llamado ciencia? ¿o es que realmente se ha abusado de la palabra y no existe la ciencia como tal, sino las ciencias, cada una con su peculiar manera de aportar conocimiento, siendo sus métodos totalmente diferentes? ¿Qué tiene que ver Dios con el avance de la ciencia?

 

Las ciencias exactas vs. ciencias inexactas

Las ciencias exactas y el ajuste de curvas

La Real Academia Española (RAE) considera a la ciencia como un conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente, mientras que, según la RAE, la única ciencia exacta son las matemáticas. Ya Kant consideraba que no hay una ciencia genuina, como aquella que contiene en su leguaje a las matemáticas. Por otro lado, el filósofo austriaco Karl Popper introdujo el concepto de falsacionismo. Para Popper una proposición es científica si puede ser falsable o refutable, es decir, que se puedan preparar experimentos para ponerla a prueba con el objetivo de refutarla, independientemente de que pase o no dicha prueba. Bueno, pues esta manera en que tanto de Kant como de Popper ven a la ciencia yo la llamo ciencia exacta. Exacta por tres cosas: primero, porque contiene a las matemáticas como lenguaje y como codificador del patrón que se ha encontrado para describir un conjunto de fenómenos. Segundo: porque al haber ecuaciones, por su naturaleza son exactas per se. Cuando se aplica una ecuación a un fenómeno natural, la exactitud no radica en que el fenómeno observado sigue fielmente la expresión matemática, pues siempre existirá un error de medición. Cualquier medición que se haga en la naturaleza, llevará una inexactitud inherente tanto de los aparatos de medición como de las variables que no pueden controlarse debido a la complejidad del ambiente en el que se encuentra dicho fenómeno. Es decir, ningún sistema estudiado está completamente aislado. La exactitud sólo existe en la ecuación misma, la cual vive en lado abstracto de la realidad, ¡sólo ahí las cosas son exactas! Tercero: al ser falsable, y pasar la prueba para no desechar la teoría, ésta siempre podrá reproducirse y, bajo las condiciones impuestas por la misma teoría, el fenómeno observado seguirá con buena aproximación las ecuaciones encontradas.

Las ciencias inexactas no pueden ajustar curvas

   Muy bien, dadas estas ideas, resulta que la biología evolutiva no es exacta, por dos cosas: primero, no se puede falsar; segundo: no existen ecuaciones que permitan describir el fenómeno de la evolución. La biología evolutiva no se basa en ecuaciones o patrones bien establecidos, sino, como lo reconoce Ernst Mayr, se basa en conceptos y, yo digo, que también en metáforas y abusos del lenguaje.
   Una contradicción que veo en la idea de Ernst Mayr para querer deslindarse de las ciencias exactas, que él llama fisicalistas, es que primero intenta decir que la biología evolutiva se cuece a parte: con su propio método y con sus propios conceptos, en donde nada o poco tiene que ver con las ciencias exactas. Sin embargo, desesperadamente intenta deslindare de los procesos teleológicos, esto es, procesos con fines o propósitos, que aparecen en los organismos y que también parece seguir la evolución, para ello termina asegurando que finalmente los procesos teleonómicos, esto es, los que siguen un “programa” codificado en las partes somáticas de un organismo, el cual lleva a cabo sus respectivas funciones, tienen su base en causas físico-químicas, mientras que todas las funciones del mundo inorgánico siguen leyes tales como la gravedad y la termodinámica. Mayr asegura que no hay nada de sobrenatural.
   Bueno, lo que simplemente está tratando de hacer Ernst Mayr es nombrar al pan pan y al vino vino. Trata de poner orden en los conceptos para no invocar a Dios en la descripción de los fenómenos biológicos. Pues sí, eso no es nada nuevo ni sorprendente. Cualquier modelo que intente explicar de manera sistemática un sistema natural, hasta ahora ha sido a través de ecuaciones, algoritmos y conceptos. No se puede invocar algún ser divino como se hacía con frecuencia en el pasado. Desde que se introdujo el razonamiento científico, el objetivo es utilizar axiomas, postulados y conjeturas que permitan construir una teoría. Esto lo han estado practicando los científicos, sobre todo desde que Galileo Galilei nos enseñó cómo hacerlo: Experimentar, observar, razonar, modelar y probar.
   Recordemos que el mismísimo genio, Isaac Newton, estaba convencido de que Dios tenía el poder de detener el movimiento de los astros y manejar a su antojo las leyes de conservación del momento, sin embargo, su razonamiento científico dio en el clavo al explicar, en un mismo conjunto de ecuaciones, tanto los movimientos de un objeto que cae aquí en la tierra, como los que se mueven en el cielo. Newton no hizo escándalo de si existirá Dios o no por haber encontrado las ecuaciones de la mecánica celeste, al contrario, se dijo a sí mismo: ”¡Ajá, así trabaja Dios!”
   Curiosamente no pasó lo mismo con la (mal llamada) teoría de la selección natural. Darwin propuso un mecanismo para intentar explicar la aparición de las especies. Si hubiera estado convencido de su teoría, simplemente hubiera podido tener una actitud parecida a la de Newton, pero en vez de ello se hizo un lío conceptual y moral que ha tenido eco hasta la fecha, caracterizado por la creencia de que si él aceptaba ese mecanismo entonces Dios no existía. Cabe decir que mucha gente, solo de pensarlo, se siente algo así como un chango, ¡vaya chauvinismo! Biológicamente el homo sapiens es homos sapiens y el chimpancé es una especie a parte ¡nadie tendría por qué sentirse agredido moralmente! En fin, lo curioso es que mientras Newton encontraba ecuaciones certeras, Darwin se basaba en conceptos.
   Darwin propuso su teoría en 1859, mientras que Newton dio a conocer sus Principia Mathematica en 1687, ¡casi dos siglos antes! Los cocolazos con la Iglesia ya los había sufrido Galieo por entrometerse en los movimientos de los cuerpos celestes. Newton no tuvo conflicto alguno con la Iglesia por terminar lo que Galileo empezó. No entiendo por qué Darwin no aprendió de los gigantes que estaban antes que él para manejar la situación, no con la Iglesia, que no lo persiguió como a Galileo, sino con su conciencia. ¡Su error fue intentar explicar sus creencias religiosas de manera darwiniana! Válgame Dios. Aquí podemos ver un caso claro de que las diferentes disciplinas científicas no son compatibles en su método y en su interpretación. Por un lado, la teoría de Darwin no es exacta como la de Newton, y no tenía por qué enterarse Darwin del método científico seguido por Newton, y segundo porque Darwin tenía muchos problemas emocionales con sus creencias. Por ejemplo, no le gustaba la idea de que su papá, que era ateo, se fuera al infierno, según su interpretación bíblica. Me pregunto si este tipo de confusiones emocionales habrán abonado al conflicto actual en el debate sin sentido “evolución vs. Dios”, o simplemente es un fenómeno que le tocaba ahora a la biología como en su momento le tocó a la física de Galileo y su enfrentamiento con la Iglesia.

Por otro lado, actualmente tenemos al gran divulgador de la ciencia, Stephen Hawking, quien ha dicho que no necesitamos a Dios para explicar el inicio del universo. Primero que nada, quiero aclarar que todo modelo supone prescindir de Dios, por eso se llama ciencia. Segundo: encontrar modelos y ecuaciones para describir cómo empezó el universo, cómo se explican los fenómenos cuánticos, cómo produce una estrella su energía, cómo se produce un rayo no quiere decir que se está demostrando que Dios no existe. Pasteur, Newton, Faraday, Einstein, Dalton… explicaron muy bien cómo se producen ciertos fenómenos, y sin embargo eran fervientes creyentes de Dios.

 

El problema de invocar a Dios

Invocar a Dios en los libros de divulgación científica sólo ha traído malos entendidos y confusión entre la gente que no conoce el método científico. Las razones que deben prevalecer para no mencionar a Dios en los artículos o libros de divulgación son los siguientes:
1.    En los artículos de investigación nunca se menciona a Dios. Por un lado, la ciencia es totalmente laica e independiente del credo que profesan sus autores. Por otro, como mencioné, no hace falta creer o no creer para hacer ciencia.
2.    No es posible realizar una investigación científica de tipo matemática o fisicalista que permita incluir una lógica para establecer, de manera consistente, un método que lleve a una serie de ecuaciones o algoritmos, que se requieren en las ciencias duras, para poder decir algo de Dios.
3.    Ningún científico había usado tanto el nombre de Dios para vender sus libros, como lo hacen grandes divulgadores actuales como Stephen Hawking o Richard Dawkins. Claro, fuera de sus artículos, al ser entrevistados o en sus reflexiones informales, algunos científicos sí dan a conocer sus posturas filosóficas o sus creencias, pero saben muy bien que una cosa es sustentarlas con ecuaciones, y otra con argumentos filosóficos o religiosos.
Contradicciones de algunos científicos
A pesar de lo contundente que han sido las ciencias, existen problemas filosóficos fácilmente abordables y que, fanáticos de las mismas dicen cosas como: “la ciencia es lo máximo, es el único método para conocer la realidad o la verdad de las cosas”.  Sin embargo, existe una serie de contradicciones y malos entendidos entre quienes las ponen a la cabeza como el único método de conocer la verdad, y que su avance indica cada vez más la prueba de que Dios no existe.
He aquí algunas confusiones de quienes exageran a la Ciencia como la única para llegar a la verdad.
1.    El avance de la ciencia va, cada vez más, convenciendo al mundo que Dios no existe. Caso del éxito de la mecánica cuántica, relatividad general, modelo estándar, medicina, etc.
2.    La Selección Natural nos dice cómo llegaron a existir todas las especies que vemos, por tanto, no se requiere la intervención de Dios o dioses para explicarlas.
3.    Estudiar a la naturaleza y ser científico, requiere de una postura atea.
Lo cierto es que este tipo de aseveraciones es un engaño mediático. Nunca en la historia de la ciencia moderna se ha requerido de concluir que, como ya se encontró un mecanismo, ecuación o patrón que nos permite describir algún proceso natural, entonces Dios no existe.
En su libro, El Gran Diseño, Stephen Hawking hace una reflexión filosófica cuando explica que tanto la energía positiva (dada en forma de la materia en la que se compone el universo) como la energía negativa (dada en la energía de amarre de la atracción gravitacional sobre todos los objetos) puede (así, en itálicas) ser un redondo cero (no lo demuestra, sólo dice que “puede ser”), dice que la creación espontanea es la razón por la cual existe el universo, y por tanto nosotros. Dice que no hace falta invocar a Dios y encender las ecuaciones para poner en marcha al universo. En otro de sus libros, El Universo en una Cáscara de Nuez, introduce el concepto de tiempo imaginario, con el cual logra matemáticamente quitar el problema de singularidad en el inicio del universo. Propone un universo finito, pero sin bordes, algo parecido al caso de una superficie esférica, como la terrestre, la cual es claramente finita pero no tiene orillas. Con ello quiere proponer, de manera filosófica, sin demostración física, que el universo estaría entonces auto contenido, no necesitaría nada externo para poner en marcha sus mecanismos, sino que estos estarían determinados completamente por las leyes de la ciencia. Todo esto, reconoce, puede sonar presuntuoso de su parte, pero, también reconoce, cree que es lo que él y muchos científicos creen. Bueno, esto me suena a la pertenencia de un grupo religioso con un cierto tipo de fe en algo. Cuánta filosofía veo en sus libros, es un niño jugando con las matemáticas y encontrando objetos abstractos, tales como los hoyos negros evaporándose y eventualmente desapareciendo, universos paralelos, explicados por medio de la teoría de cuerdas y branas. Nada de esto ha sido demostrado físicamente. No sabemos si estos hallazgos teóricos, matemáticos, se concretarán algún día en una realidad física. Mientras tanto, a juicio de una parte de la comunidad científica, es tiempo perdido estar invirtiendo esfuerzos por trabajar con este tipo de teorías, ya que, consideran algunos, es un acto desesperado por no poder proponer un determinismo dentro de nuestro propio universo. El mismo físico y filósofo Mario Bungue considera sospechosa de pseudociencia lo que hace Hawking.
Han sido artos los ejemplos en las ciencias exactas donde se puede explicar el universo a través de ecuaciones matemáticas, haciendo sus correspondientes comprobaciones físicas (falsándolas).
Como sabemos, cada que se hace un descubrimiento, cada que se encuentra una ecuación trascendental que revoluciona el conocimiento (y estoy hablando de que esto se aplica para cualquier época histórica), es porque se ha logrado arrancar un secreto de la naturaleza, se ha logrado desentrañar un patrón bien establecido, un código antes desconocido que parece decirnos: “miren, así es como escribí al universo desde el principio”. Si usted está de acuerdo conmigo, estimado lector, tal código está escrito en forma de ecuaciones, algoritmos y conceptos. Quien encuentra dicho patrón por primera vez se queda estupefacto y exclama: ¡vaya, así es como funciona!
La historia está llena de ejemplos. Sólo mencionaré algunos que revolucionaron grandemente la visión de la realidad y del universo. Planck y su propuesta de los cuantos de energía. Schrödinger encontró su ecuación (la ecuación de Schrödinger) al considerar lo resultados ya conocidos hasta ese momento de la dualidad onda-partícula. Dirac descubrió su ecuación ondulatoria relativista y predijo la existencia de la antimateria.

Practicar la ciencia es independiente de la creencia en Dios.

Por último, quiero desmitificar que el hecho de hacer ciencia es igual a ignorar la existencia de Dios. No cabe duda que el gran edificio del conocimiento científico que se tiene actualmente lo han construido millones de seres humanos a lo largo de toda su historia, humanos con una característica en común: querer saber cómo funcionan las cosas, así como la curiosidad por interpretar al universo y lo que hay en él, movidos por la sombrosa armonía, belleza e inteligibilidad que hay en el universo, así como el querer saber quiénes somos y a dónde vamos.  Las encuestas dicen que más de la mitad de los científicos en el mundo creen en Dios, el resto es agnóstico o ateo. Claro, las cosas pueden ser diferentes si nos enfocamos por ejemplo en una región. En Europa, una vasta mayoría de los científicos se declara ateo. Mientras que en EEUU las cosas se invierten: la mayoría es creyente. Grandes hombres, creyentes, han revolucionado la ciencia, tales como Galileo, Newton, Einstein, Heisenberg, Schroedinger, Louis de Broglie, Max Planck, Niels Bohr, Wolfgang Pauli, Sir Arthur Eddigton, Luis Pateur…
Para hacer ciencia, sólo se requieren los ingredientes mencionados arriba: curiosidad y seguir el método científico, independientemente de la creencia espiritual de la persona, su condición social o económica, de género, raza, temperamento, etc. Sólo es cuestión de que practique el mecanismo de preguntarse por algo, plantear una hipótesis, establecer un modelo de solución, aplicarlo a un fenómeno, ya sea controlado o de manera “in situ” cuidando las variables concebidas en su modelo, interpretar los datos y sacar conclusiones. Para lo anterior se requiere cuestionarse constantemente, en cada paso, si las cosas se están haciendo bien para que los datos no estén sesgados o alterados. En un sentido chusco, un científico es como una máquina de hacerse preguntas, para sacar conclusiones, ya sea en forma de ecuaciones, algoritmos o cualquier tipo de conceptualización que le permita haber resuelto algún problema, abstracto, virtual o físico que nadie había resuelto hasta ese momento.